Bullying ¡acabemos con el acoso escolar!

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El bullying es uno de los miedos a los que me enfrento como madre. No es nada extraordinario. Imaginarme tener que enfrentarme a cualquier situación en la que uno de mis hijos sufre me genera ansiedad y más si es en un escenario donde confluyen muchos factores que se escapan a mi alcance.

Así que el bullying es un temor al que no sólo espero no enfrentarme en primera persona pero sobre el que planteo armarme para tener las herramientas necesarias para enfrentarme a él si se diera el caso en un futuro. Porque el bullying es un problema de todos: de quien lo sufre directamente, de quien lo lleva a cabo, de la comunidad y, por supuesto, de quienes luchan por evitarlo y extinguirlo.

Y es que lamentablemente el bullying ahora es una situación muy real para muchos padres, niños y centros escolares así que como madre  me gustaría darle voz a la campaña ‘Atrapados’ desde este blog.

Esta campaña tiene un claro objetivo social:

Por cada vídeo compartido en redes sociales, utilizando el hashtag #Atrapados, Sonae Sierra donará 1€ a la Asociación Española para la prevención del Acoso Escolar.  

Podéis ver el vídeo y compartirlo aquí  https://www.facebook.com/saquitodecanela/videos/1280703148701748/

Bullying ¡acabemos con el acoso escolar!

Según la AEPAE existen 12 percepciones erróneas sobre bullying o acoso escolar:

  1. Son cosas de niños, no pasa nada.
  2. Es parte de su crecimiento, los niños pequeños no acosan.
  3. Sólo le pasa a los tímidos e introvertidos.
  4. No hay que hacer caso al acoso, termina desapareciendo por sí solo.
  5. Si no hay agresiones físicas no es acoso.
  6. Si no pasa muchas veces no es acoso.
  7. El acoso escolar ha existido siempre.
  8. El centro educativo ha hecho todo lo que podía, ya ha abierto el proceso de protocolo.
  9. Mi hijo no acosa: eso es imposible.
  10. No hay señales de alerta fáciles de detectar para saber si el niño sufría acoso.
  11. No hay nada que hacer: los niños no tienen responsabilidad penal.
  12. El cambio de colegio es la mejor solución.
  13. A los acosadores hay que expulsarles.

¿Os suena alguna? Personalmente estoy cansada de oír muchos de estos argumentos que no sólo buscan huir del problema sino que le quitan la importancia que merece el tema.

¿Y qué podemos hacer para prevenir el bullying?

Como todos sabemos es fundamental mejorar la autoestima de los menores, mantener una comunicación fluida con ellos y dotarles de herramientas de autodefensa física y verbal. Esto que parece fundamental es obvio a la par que complicado.

Según la asociación existen algunas pautas para conseguirlo:

  • Busca la comunicación y genera confianza en todo momento para que los menores se sientan cómodos y seguros a la hora de expresarse de forma abierta y sincera.
  • Busca actividades que podáis compartir para que la comunicación fluya de manera natural.
  • Dedícales tiempo, cuanto más, mejor. Los menores necesitan tiempo de calidad para sentir que se les presta verdadera atención.
  • Refuerza su autoestima haciéndole ver sus cualidades positivas y las habilidades que realiza correctamente: el refuerzo positivo es mejor que la regañina constante. Haz que se sienta a gusto consigo mismo.
  • Enséñales a mantener unas adecuadas relaciones interpersonales para que aprendan a desarrollarse en cualquier entorno o tipo de
    situación y de esta forma se sientan seguros. Ni la agresividad ni la pasividad son actitudes adecuadas en su educación. Ayúdales a comunicarse de manera asertiva.
  • Recuérdales que no es de cobardes si en algún momento necesitan pedir ayuda, y que cuando lo hagan, estaréis ahí para escucharles y
    ayudarles, y no para juzgarles: simplemente les apoyaréis incondicionalmente.

 

Muchas veces tal y como se muestra en el vídeo el bullying se muestra oculto a los ojos de los adultos. Una detección temprana puede frenar el sufrimiento de los menores por ello debemos permanecer atentoa a las señales de alerta, desde las más leves a las más graves.

Aquí os dejo algunas de las alertas que la asociación destaca. Si una de ellas se repite varias veces u ocurren varias de ellas al mismo tiempo, puede ser un indicio de una situación de acoso escolar.

  1. Cambios en el comportamiento habitual: tanto si el menor se muestra triste e inhibido, como por el contrario, nervioso e inquieto.
  2. Temor a acudir al centro educativo. Para él, ha dejado de ser un lugar seguro y su temor anticipa que el acoso se volverá a repetir.
  3. Explosiones de ira no controladas y frecuentes tanto en el centro educativo como en casa.
  4. Problemas para dormir: insomnio y pesadillas.
  5. Manifestación de ansiedad y tristeza, probablemente como consecuencia de su indefensión.
  6. Enuresis: si el menor comienzan a orinarse encima sin control y no saben explicar porqué.
  7. Dolores de tripa y de cabeza especialmente antes de acudir al centro educativo.
  8. Disminución en el rendimiento escolar por motivos no académicos.
  9. Ideación suicida: el menor siente que su vida no tiene sentido y que su situación es insoportable.
  10. Pérdida del interés y la motivación por las cosas que antes le gustaban o interesaban.
  11. Estrés postraumático. El daño psicológico se cronifica y pueden aparecer conductas autolesivas y evasivas.

Así que si tenemos alguna sospecha de que el menor está sufriendo acoso escolar, debemos intervenir rápidamente para conseguir que cese de inmediato y no se incremente el daño.

¿Qué hacer si se plantea la situación? Es importante destacar que cuando se manifiestan los síntomas, puede llevar sufriendo bullying desde hace mucho tiempo por ello deberemos:

  • Comprobar si es acoso escolar o un conflicto puntual: si el maltrato verbal, físico o psicológico se ha producido 3 o más veces, es una señal inequívoca de que empieza a ser un comportamiento reiterado y sistemático y por definición se trata de acoso escolar.
  • Trasladar al menor tranquilidad y seguridad ante la situación: hacerle sentir que no está solo, y que encontraréis el camino para salir de esta situación.
  • Incrementar el contacto y la atención hacia él: escuchar todo lo que nos dice, prestándole toda la atención que merece, sin juzgarle.
  • Hacerle ver que él no es el problema y que no ha hecho nada para merecerlo.
  • Potenciar la relación entre padres y centro educativo: compartir la situación y cualquier novedad al respecto entre los padres y el centro educativo, aportando una cronología de los hechos y cualquier prueba documental que pueda aportar información sobre la situación.
  • Intervención real en el ámbito educativo: buscar todas las medidas que se puedan llevar a cabo y comenzar a aplicarlas. Especialmente la protección urgente de la víctima.
  • Formalizar el problema: poner en conocimiento de inspección educativa el problema.
  • Adoptar medidas legales en caso necesario.

El bullying no es ninguna broma y cada día miles de niños y jóvenes viven atrapados en él ¡ayudémosles a salir!

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