Las cosas que perdí

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A lo largo de la vida se pierden cosas. Unas más importantes que otras, obviamente.

Hay pérdidas irremediables, pérdidas momentáneas y pérdidas insignificantes. Es más, es posible que aquello que perdimos con 18 años y que pensábamos nos iba a marcar el resto de nuestras vidas ahora nos parezca de lo más cómico o tierno. Hasta aquí todos de acuerdo ¿no?

Pues bien, he perdido algunas cosas al ser madre. Y, antes de que alguna se me eche al cuello, me gustaría explicar a qué me refiero.

Mis hijos son mi vida y no los cambiaría por nada del mundo. Es cierto que me han cambiado los esquemas y que todo gira en torno a ellos pero no quiero otro centro de gravedad en mi vida. Yo elegí ser madre. Con lo bueno y lo menos bueno.

Hecha esta salvedad, si echo la vista atrás, desde que soy madre he perdido muchas cosas…

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Las cosas que perdí

Que conste en acta que el 90% de las cosas que he perdido con la maternidad se pueden recuperar. Es más, la gran mayoría de ese porcentaje no están perdidas literalmente sino en una especie limbo donde aguardan las cosas en “tiempo muerto” hasta que puedan volver.

Hablo por ejemplo del tiempo que empleaba antes a la lectura, el tiempo que empleaba solo para mí, el tiempo en el que me aburría…  Porque sí, hubo un tiempo en el que un sábado sin planes significaba sentir aburrimiento máximo y la necesidad imperiosa de contactar con algún grupo de amigos para remediarlo.

Esas cosas volverán y sé que tendré de nuevo el placer de disfrutar de ellas pero como os decía que hay cosas que nunca volverán.

Desde que soy madre he perdido energía, amigos y algunos sueños… Me encantaría deciros que peso pero ese (el jo*io) se aferra a mi y no para de crecer 😉

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Energía

Con la maternidad no es que se pierda energía, porque es obvio que es el paso de los años lo que acentúa la disminución de carga de batería, pero es cierto que la absorbe física y psicológicamente.

Antes me acostaba tarde por gusto y si al día siguiente tenía sueño pues me podía tomar veinte cafés o dormirme una siesta de 3 horas con pijama incluido. Supongo que no hace falta que os diga que eso ahora es casi imposible.

¿Recordáis cuando fue la última vez que no calculasteis el tiempo de sueño? Yo me paso el día pensando en cosas como: si duermen tanto ahora esta noche no habrá manera, que no duerma tanta siesta que luego se pone pesado, despiértales a las 9 como tarde que si no se les hace las 11 y verás el lunes… ¿A alguien le suena?

 

Intimidad

Creo que ya me he acostumbrado pero al principio esto de perder la intimidad me costó lo mio.

Es algo que la gente cuenta entre risas pero a mi ducharme casi siempre con la puerta abierta y concentrada en afinar el oído para controlar si están bien es algo que me causa mucho estrés.

Si está mi marido la cosa cambia pero como eso no pasa casi nunca pues es lo que hay.

Además creo que he aprendido a cuidarme en tiempo récord y con pequeñas rutinas de cremas y tratamientos así que no hay mal que por bien no venga.

Amigos

En realidad esta es la parte que más me duele y el por qué de este post.

Tener hijos, cambiar de ciudad, un nuevo trabajo… La vida hace que te separes de gente a la que realmente apreciabas.

En mi caso desde que soy madre mis rutinas y prioridades han hecho que pierda a una amiga a la que apreciaba realmente. Esto no lo sabía hasta que pasó algo importante en su vida y yo no estaba a su lado para celebrarlo.

Evidentemente mis hijos no tienen la culpa pero creo que al ser madre descuidé algunas cosas, me acomodé en otras tantas y puse por delante mi vida de forma, quizá, un poco egoísta.

Así que, como de todo se aprende, espero que si me estás leyendo y eres de las primeras en ser mamá de tus amigas tengas esto en cuenta.

Foto vía shutterstock

 

Soy consciente de que ahora mismo tengo cosas que perderé con el tiempo y supondrá una pena infinita así que creo que el mejor truco es disfrutar del momento con intensidad. Lo sé, suena a psicología barata pero es una pura realidad.

2 Comentarios

  1. Arantxa | Manos con alma says:

    Como te entiendo. Ahora que Manuel tiene año y medio reconozco que te adaptas a la situación y poco a poco vas encontrando tu rincón y valorando mucho otras cosas. Llegar a este punto me ha costado bastante. ¡Un abrazo!

    1. Clara Castro Quesada says:

      Gracias Arantxa 🙂

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